Bronca en el Congreso y gritos de "¡prevaricación!" contra Gómez de Celis desde la bancada del PP
- Redacción
- 21 mar
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La sesión plenaria de este jueves en el Congreso de los Diputados comenzó con un auténtico caos, protagonizado por el Partido Popular, que denunció un gravísimo ataque a la democracia y los derechos de la oposición por parte del PSOE y su aliado, el vicepresidente de la Cámara, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. En un episodio inaudito, los populares liderados por Miguel Tellado se alzaron con gritos de «¡prevaricación!» y «¡vergüenza!» al ver cómo se les negaba la palabra de forma arbitraria.
El PP, que había solicitado la retirada de una ley sobre la prevención del desperdicio alimentario, fue completamente silenciado por un Gómez de Celis que, actuando como portavoz del Gobierno, no dudó en impedir que se debatiese la propuesta de los populares, contraviniendo el reglamento del Congreso. Ante la negativa, el Partido Popular no se quedó callado y levantó la voz en una protesta histórica, con diputados del PP exigiendo respeto por la legalidad con gritos de «¡dictadura!» y «¡mercenarios!», acusando al PSOE de convertir el Congreso en un circo donde solo se escuchan sus intereses.
La situación se descontroló cuando, tras ser ignorado, Tellado, micrófono apagado pero con el reglamento en mano, insistió con vehemencia en su derecho a intervenir, provocando una auténtica rebelión en la bancada del PP. La tensión aumentó cuando Gómez de Celis, completamente desbordado, hizo caso omiso de las reglas y continuó con el Pleno, mientras el portavoz del PP le recriminaba públicamente su comportamiento autoritario. En un acto de total desprecio por la Constitución, Gómez de Celis fue llamado a cumplir su rol de moderador imparcial, y no de portavoz de los intereses del Gobierno de Sánchez.
El espectáculo alcanzó su clímax cuando el diputado del BNG, Néstor Rego, trató de restar importancia al escándalo calificando a la protesta del PP de «espectáculo», un intento fallido de tapar la gravedad de lo ocurrido. Mientras tanto, el PSOE, lejos de moderar el debate, optó por dar un golpe de autoridad al estilo de un régimen dictatorial, aplastando los derechos de la oposición y mostrando una vez más su falta de respeto por la democracia y la legalidad.
Este episodio pone en evidencia el autoritarismo de un PSOE dispuesto a todo para silenciar a la oposición y a manipular el Congreso a su favor. La lucha del PP no solo es por la legalidad, sino por la libertad de expresión y el respeto a las instituciones democráticas. ¡El Congreso no puede convertirse en un feudo del PSOE!
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